Emma se despertó temprano, decidida a preparar una velada especial para Carlos Alberto. Comenzó por limpiar y ordenar su casa meticulosamente, queriendo que todo estuviera perfecto. Eligió una mantelería de lino blanco y sacó su mejor vajilla, aquella que había guardado para ocasiones especiales. Cada detalle importaba, y Emma quería que la atmósfera reflejara el cariño y el esfuerzo que estaba poniendo en la preparación.
Pasó gran parte de la mañana en el mercado local, seleccionando los ingre