MÁS QUE UN BESO...
Emma había recorrido un largo camino desde sus días oscuros. Con el tiempo, el dolor y el trauma que habían dominado su vida comenzaron a desvanecerse, dando paso a una nueva Emma, una mujer fuerte y resiliente. Ya no se quejaba ni lloraba con frecuencia. Las lágrimas y lamentos que alguna vez fueron parte de su rutina diaria se habían convertido en raras excepciones. Ahora, se levantaba cada mañana con un propósito renovado, ansiosa por enfrentar el día con una actitud positiva y un corazón ll