El viaje al apartado santuario del chamán estuvo lleno de anticipación y temor para Olegda, Andrés y Ana. Habían regresado para buscar respuestas, con la esperanza de que el sabio chamán pudiera arrojar luz sobre los extraños acontecimientos recurrentes y la extraña conexión de Ana con el padre de Andrés. Cuando entraron en el espacio sagrado, el aire estaba cargado con el olor a salvia quemada y el chamán los saludó con una cálida sonrisa.
Sus ojos contenían una profunda sabiduría, como si pu