Carlos Alberto despertó con la luz del sol filtrándose por las cortinas de la cabaña. Se estiró, esperando ver a Emma a su lado, pero la cama estaba vacía. Pensó que tal vez había salido a dar un paseo matutino, así que no se preocupó demasiado al principio. Se levantó y se vistió rápidamente, deseando encontrarla para compartir el desayuno juntos.
Salió por los alrededores de la cabaña, llamando suavemente su nombre. Caminó por los senderos cercanos, observando el hermoso paisaje de la finca