El grito de Mateo no fue emitido por sus cuerdas vocales, sino por cada altavoz y terminal de datos en el Nodo de Conciencia. Al fusionar su mente con la de su padre y la red troncal de Némesis, el espacio físico y el digital colapsaron en uno solo.
Valeria, atrapada por los cables, vio cómo la realidad se pixelaba: el agua de la bahía, el metal de las paredes y el rostro de su hijo se convertían en cascadas de luz binaria.
¡Mateo! ¡Suéltalo! ¡Te va a consumir! rugió Valeria, pero su voz se pe