El estruendo de los torpedos impactando contra el casco exterior de la base submarina resonó como el rugido de una bestia herida. El agua comenzaba a filtrarse por las fisuras de la cúpula, creando una neblina helada que se mezclaba con el humo de los circuitos quemados. Sebastián ya estaba frente a la consola táctica, sus dedos volando sobre los controles de defensa, mientras Valeria seguía a Mateo hacia la cápsula de sincronización neuronal.
Valeria, escúchame bien dijo Mateo, aunque su voz v