La celda de Valeria Miller en la unidad de custodia preventiva se sentía como un ataúd de hormigón que comprimía sus pulmones con cada segundo que pasaba sin noticias de Mateo.
La desaparición del helicóptero no solo representaba un fallo en la seguridad nacional, sino la confirmación de que Alejandro de la Cruz mantenía una red de activos durmientes capaz de burlar al mismísimo Centro Nacional de Inteligencia.
Valeria sabía que si se quedaba esperando a que los tribunales actuaran, su hijo s