El acoplamiento de la Odyssey con la estación espacial Astra 01 se sintió como el cierre de una trampa de metal. Al abrirse la escotilla, no hubo alarmas, ni guardias, ni disparos. Solo un silencio estéril y el zumbido constante de los sistemas de soporte vital que mantenían la estación en una órbita perfecta sobre la Tierra.
Sebastián y Valeria salieron al hangar principal, sus botas magnéticas resonando con un eco metálico en el suelo pulido. Frente a ellos, el espectáculo era dantesco. Miles