Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl frío del trono de piedra se filtraba a través de mi vestido, pero no se comparaba con la frialdad que yo misma sentía en el pecho mientras observaba el salón vacío. Las sombras se alargaban con la caída del sol, y con ellas, el peso de una corona que aún no me había puesto oficialmente, pero que ya reclamaba cada fibra de mi ser. Había pasado la etapa de las súplicas. Damián había pasado días intentando encontrar una grieta en mi armadura, un rastro de la Lía que se deshacía con sus carici







