Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl sol de la mañana se filtraba por las pesadas cortinas de seda, tiñendo el aire de un color ámbar que bañaba las sábanas revueltas. Me incorporé lentamente, sintiendo el roce del lino contra mi piel desnuda, una piel que todavía conservaba el calor de las manos de Damián. A mi lado, el hombre que una vez fue mi verdugo y ahora era mi primer súbdito dormía con una expresión de paz que no merecía, pero que yo le permitía tener por ahora.
Me levanté y caminé haci






