Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa luz del alba comenzaba a filtrarse por las rendijas de las contraventanas, trazando líneas de polvo dorado sobre el desorden de nuestra batalla nocturna. El aire en la habitación todavía estaba cargado, denso por el rastro de la pasión y las palabras que, una vez dichas, no podían retirarse. Me incorporé lentamente, dejando que la sábana de lino se deslizara por mi espalda, sintiendo el frío del amanecer chocar con el calor que aún emanaba de mi piel.
Damián no do






