87. CLÍO:ENFERMOS
Me despierto y me doy cuenta de que sigo abrazada a Leonard. No me muevo para no despertarlo, pero mi cabeza me está matando y creo que he pescado un enorme resfriado. De pronto, él estornuda, haciendo que ambos nos sentemos en la cama. Lo miro: está todo colorado y tiene los ojos rojos.
—¿Qué tienes, Leo? ¿Te pasé mi resfriado? —pregunto sintiéndome culpable.
—Creo que ambos nos resfriamos anoche por es