Mundo ficciónIniciar sesiónLúa cuelga, pero yo me quedo un momento sosteniendo el teléfono entre mis manos, como si aún pudiera sentir la emoción en su voz vibrando a través del aparato. Es imposible no sonreír pensando en ella, en el remolino de energía que parece haberse desatado dentro de su cabeza en cuanto le di la noticia.
Me recuesto contra las almohadas, sintiéndome un poco más ligera a pesar del peso del resfriado que sigue oprimié






