73. UNA PASIÓN DESBORDADA
Tiro de él por su cabeza, haciendo que suba hasta poder prenderme de su boca como una sanguijuela, de la cual dependo para vivir. Lo beso con ansias al tiempo que busco con mi pelvis su miembro. Lo siento rozar mi clítoris y salto ante el corrientazo que siento.
—¡Cielos, me voy a morir, amor! Esto es demasiado —jadeo, sin poder entender que se pueda sentir de esta manera.
—No, linda, vas a vivir ahora... Voy a entrar, amor —Henry me avisa y me asusto, pero al mismo tiempo lo espero—. ¿List