258. HECHOS IRREFUTABLES
Sentí cómo el aire se volvía pesado, como si la finca que solíamos visitar estuviera viva en el espacio entre nosotras, arrastrándonos a su historia oscura. No quería creer que mi madre había sufrido tanto. ¿Por qué nunca me lo había dicho? ¿Por qué, incluso en sus peores momentos, no quiso abrirse conmigo?
—¿Cómo estás tan seguro? —enfrenté a Leonard—. Puede ser mi tía la que se quedó embarazada de papá.
—Bueno —aceptó Leonard—. Eso tenemos que averiguarlo de alguna manera.
—Yo puedo saber qu