251. NO SOY DÉBIL
Me alejo molesta de Leo; no puedo entender que me crea tan débil. Es verdad que no sé mucho del mundo del sexo. No temo arriesgarme con tal de salvar a mi padre. Él se ha quedado pensativo, mirándome mientras me alejo. Puedo sentir su mirada en mi espalda, y me asombro cuando me siento arrinconada contra la pared.
—¿Quieres en verdad experimentar, Clío? —pregunta con una expresión que me hace estremecer—. ¿Lo quieres?
Mi corazón se acelera al sentir todo su cuerpo caliente pegado al mío. Me mir