182. LA AGONÍA DE EDNA
¿Cómo se me había escapado todo de las manos? Me pregunto mientras estoy sentada en mi cocina, tomando una copa de vino. No lo puedo entender, creí que tenía todo bajo control, que el estúpido de Brayan estaba perdidamente enamorado de mí y jamás me dejaría. Tanto que he luchado por él; no es que esté enamorada de mi esposo, pero llegué a quererlo por lo bueno que era, tan trabajador, el modo en que cuidaba a las niñas, la manera en que me complacía en todo. De nada ha valido la pena tanto sacri