Mundo ficciónIniciar sesiónLos niños me miran curiosos al principio, como si estuvieran intentando procesar el significado de las palabras de su mamá. No espero demasiado. Me hundo junto a ellos en la cama, envuelto en una mezcla de culpa y nerviosismo que hace que mi voz tiemble un poco cuando les hablo.
Me acerco y hago lo mismo con lágrimas en los ojos. Los niños están entubados, pero sus ojos brillan cuando me ven. —Hola, pequeños —digo,






