Mundo de ficçãoIniciar sessãoUnas acaloradas voces me despiertan. Estoy atontada y desnuda en la cama. Corro a vestirme, mientras a mi mente vienen las imágenes de mi noche de placer, sintiendo cómo todo mi cuerpo despierta ante el deseo. No puedo creer que accediera a tener sexo con Leonard. Pero lo peor no es eso; me di cuenta de cómo él se aguantaba, cómo medía cada cosa que me hacía, y mi mente y mi cuerpo deseaban al loco y salvaje Leo, no al delicado y







