Después de la maratónica creación de la rutina y los exhaustivos días de entrenamiento, Soledad optó por dejar el último día libre antes de salir a la competencia.
Brenda llegó a su cuarto y preguntó.
—¿De verdad no vamos a entrenar hoy?
Soledad asintió.
—Hoy puedes hacer cualquier cosa.
Brenda se sentó a su lado.
—Quería entrenar más.
El abrazo de la niña le hizo pensar en sí misma.
—Sé cómo te sientes, sin embargo, la sobrecarga de trabajo en lugar de ser beneficioso resulta lo contrario. Y c