Ángel, entre sus proyectos en el pueblo y la universidad con sus alumnos, por fin terminó de escribir su libro. Lo lanzó en línea y fue un éxito rotundo. Meses de encerrarse a buscar ideas llegaron a su fin con satisfacción. La editorial que lo representaba firmó con él, las regalías y la representación exclusiva. Ángel habló con Saúl y ambos concluyeron que era buena idea dejarle las regalías a Priscila, después de todo, aún si no era mucho, tenía un obsequio de parte de su abuelo Ángel, en vista que David su hijo se fue sin dejar huellas. Isabella también estuvo de acuerdo y, aún sin decir nada a Soledad, hicieron un brindis por ellos. Todos felices al ver que paso a paso se iban acomodando sus metas. En el pueblo, la construcción de la escuela avanzaba y el hospital seguía funcionando. Lo único que no pudieron concretar era la construcción del museo, pero ellos seguían soñando con la construcción del mismo en años posteriores.
Una mañana fría, la brisa y la lluvia estaban presentes