La fuerte lluvia que caía sobre Bogotá esa noche parecía querer lavar todos los pecados que acababan de ocurrir en la imponente mansión de la familia Valderrama.
Valentina fue introducida a la fuerza en una camioneta negra blindada perteneciente a la unidad de seguridad de Nova-Life.
Su cuerpo se sentía ligero, no porque hubiera perdido peso, sino porque sentía que su alma había sido arrancada violentamente al ver la mirada vacía de Sebastián.
Dos grandes guardias la flanqueaban en el asiento