La noche transcurrió con una inquietud que envolvió a Bogotá, pero al amanecer, la atmósfera en la residencia Valderrama se sentía fría y cargada de determinación.
Hoy era el día de la lectura de la sentencia. Valentina despertó con un peso en el pecho, no solo por la avanzada etapa de su embarazo, sino porque sabía que hoy la oscura historia de su familia sería grabada para siempre por el mazo del juez.
Sebastián ya estaba listo con su traje negro más formal. Ayudó a Valentina a arreglarse, a