Esa mañana, el distrito norte de Bogotá, normalmente silencioso por las extensas tierras baldías, se convirtió en el centro de atención de todo el país.
Cientos de carpas blancas se alzaban imponentes sobre una parcela de decenas de hectáreas, lugar donde se construiría el Hospital Internacional Valderrama.
El frío aire de la montaña no logró apagar el entusiasmo de miles de personas que acudieron para presenciar este momento histórico.
Valentina estaba de pie tras el escenario, ajustándose