Diez años después...
La mañana en Bogotá nunca había sido tan tranquila.
El viento de la montaña soplaba suavemente, trayendo consigo el aroma de los pinos y los lirios que florecían en los amplios jardines de la residencia Valderrama.
En el balcón de la habitación principal, aquel lugar que antaño había sido testigo mudo de la soledad y el miedo de Valentina al comienzo de su matrimonio por conveniencia, ahora se encontraba de pie una mujer convertida en leyenda.
Valentina observó su reflejo