Mundo ficciónIniciar sesiónDios y la ciencia tienen límites—pero el amor de una madre no conoce ninguno.
El jet privado atravesaba la noche como una flecha desesperada, consumiendo millas con una urgencia que no bastaba para calmar el pánico que desgarraba el pecho de Camila. Sentada junto a la ventanilla, observaba las nubes teñidas de negro mientras sus manos temblaban sobre su regazo. Marcus había organizado el vuelo de emergencia en menos de dos horas, utilizando contactos q







