Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa sala de juntas del piso dieciséis tenía una vista que hacía que los hombres se sintieran importantes. Camila lo había notado desde la primera vez que entró, seis meses atrás, cuando todavía caminaba por esos pasillos como si el suelo pudiera ceder bajo sus pies. El lago se extendía hacia el horizonte con esa calma particular de las cosas que no necesitan







