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La sala donde Augusto los esperaba no tenía ventanas.

Camila lo notó en cuanto cruzó el umbral: un espacio rectangular, paredes de concreto pintadas de blanco institucional, iluminación fluorescente sin sombras, una mesa de madera clara con cuatro sillas a cada lado y una sola al fondo. El tipo de habitación diseñada para que no hubiera nada que mirar excepto a la persona frente a ti.

Augusto Beltrán estaba sentado en esa silla &u

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