Mundo ficciónIniciar sesiónCreíste que habías ganado, pero el enemigo solo estaba reorganizándose.
Marcus Delacroix cerró el teléfono con un gesto seco y se dirigió hacia el grupo que aguardaba en el salón privado del hospital. La tensión flotaba en el ambiente como una niebla espesa, y cada rostro reflejaba la misma pregunta silenciosa que nadie se atrevía a formular en voz alta.
—Los documentos son auténticos —anunci&oacut







