Capítulo 96.
POV Valeria
Volver a la mansión fue como abrir un cofre enterrado en el tiempo. Apenas crucé el umbral, me quedé inmóvil, con la respiración entrecortada. Nada había cambiado. Los mismos cuadros adornaban las paredes, las flores frescas llenaban los jarrones de cristal, y la alfombra persa del recibidor seguía impecable, como si alguien se hubiera dedicado a conservarla para mí.
Armando me rodeó con un brazo, acercándome a su pecho.
—No cambié nada, Valeria. —Su voz sonó grave, pero cargada de