Capítulo 85.
POV Armando.
Esa madrugada el sueño no llegó. Me quedé sentado en el despacho, rodeado de humo y de papeles que ya no tenían sentido. Los números, las cuentas, los planes… nada importaba. Todo lo que tenía en la cabeza era ella.
Valeria.
El eco de su llanto aún me perforaba el pecho. La forma en que me miró cuando pronuncié aquellas palabras imperdonables: “quiero que abortes”. Desde entonces, la casa se había convertido en una prisión de silencio. Ella evitaba mirarme, y yo, cobarde, fingía qu