Capítulo 102.
POV Armando
La selva no perdona. El aire era tan denso que cada respiración parecía fuego entrando a mis pulmones. El barro me llegaba a las pantorrillas, pegajoso, como si la tierra misma quisiera tragarnos antes de llegar al campamento.
Habían pasado tres días desde que pisamos territorio venezolano. Tres días de marchas nocturnas, de dormir por turnos bajo mosquiteros improvisados, de mantener el silencio absoluto, aunque los insectos nos devoraran vivos. No era la primera vez que caminaba e