Capítulo 101.
POV Valeria
La madrugada había caído como un velo pesado sobre la mansión, y sin embargo, yo no podía dormir. La casa estaba en silencio, apenas interrumpido por el murmullo distante de los guardias que hacían rondas en el jardín. Era un silencio engañoso, porque dentro de mí reinaba el miedo. Armando ya no estaba aquí.
Se había ido.
Cuando lo vi marcharse, con esa mirada fría y resuelta, sentí que el suelo se abría bajo mis pies. Me prometió que regresaría, que no importaba lo que sucediera, e