CONTRA LA PARED.
AURA.
Liam me está esperando. Está apoyado contra su coche, con su habitual traje de abogado, con una expresión de alivio y preocupación.
Camino hacia él, sintiéndome como si estuviera cruzando un umbral de vuelta a una realidad más simple, pero menos emocionante.
—Hola —dice Liam, enderezándose.
Me acerco y él me atrae hacia sí, dándome un beso en la boca. Es un beso familiar, cómodo, el beso de un novio que quiere reconciliarse.
Sin embargo, en el instante en que sus labios tocan los míos, mi