AURA.
Christopher reacciona al instante, su rol de protector es instintivo. Con una suavidad que desdice al hombre despiadado de la terraza, toma a Amaral de mis brazos.
El peso de la chica se transfiere de mí a él. La carga sin esfuerzo, la deposita en la cama y la cubre con una manta suave, asegurándose de que esté cálida y segura. Luego, se endereza.
Me mira con una intensidad que va más allá de la gratitud; es un escrutinio frío.
—Quédate en la sala. Espera allí.
Su voz es baja y autoritari