El Palacio de Justicia amaneció convertido en una fortaleza infranqueable. Las escalinatas principales estaban abarrotadas por decenas de periodistas, camarógrafos y unidades de transmisión en vivo que buscaban captar la mínima imagen del que ya era calificado por los medios como el macrojuicio del año. La seguridad pública y el equipo táctico privado de los Knight habían blindado cada acceso a la sala del tribunal de control; el ambiente dentro del recinto era denso, cargado de una expectativa