El rugido del motor del vehículo blindado apenas se filtraba hacia el interior de la cabina de lujo, donde el aire acondicionado mantenía una temperatura perfecta. En el asiento trasero, ajenos por completo a la tormenta tecnológica y legal que se desataba en el despacho principal de los Knight, Eric y Alessandro compartían el espacio.
La salida del jardín de infancia se había complicado a último minuto debido a un cruce de horarios en los talleres recreativos. El jefe de la escolta privada, un