La luz de la mañana se filtraba a través de los ventanales del invernadero de la mansión, creando un mosaico de sombras y destellos dorados sobre las hojas de la planta "Luna de Medianoche". La pequeña flor que Alessandro había traído del jardín secreto había crecido más de lo que nadie esperaba. Sus pétalos plateados y dorados se mecían suavemente con la brisa, como si saludaran a quienes entraban a contemplarla.
Alessandro y Eric estaban arrodillados frente a la maceta, con sus pequeñas manos