El viaje de regreso a casa había sido una eternidad. Las palabras del anciano resonaban en mi cabeza como un eco persistente: "El veneno pudo haber afectado a ti. Durante el embarazo, pasó de madre a hija." Cada latido de mi corazón era una pregunta sin respuesta. ¿Estaba sana? ¿El veneno de Lorenzo había dejado una huella en mí?
Rowan no me soltó la mano en todo el trayecto. Su calor era mi ancla, mi única certeza en medio de la tormenta.
—Vamos a hacerte revisar —dijo, con la voz firme—. Y pa