El espacio donde crecían las flores "Luna de Medianoche" era un santuario de paz y belleza. Pero la paz se había roto. Los hombres armados avanzaban entre los árboles, y el miedo se extendía como una sombra sobre nosotros.
—¡Rodeen el jardín! —gritó una voz desde la oscuridad—. ¡No dejen que nadie escape!
Rowan me tomó la mano y me atrajo hacia él. Su cuerpo era un escudo entre yo y los hombres armados.
—No importa lo que pase —dijo, con la voz firme—. No voy a dejar que te hagan daño.
—Lo sé,