Cassian
No sé cuánto tiempo me quedo inmóvil después de que el lobo desaparece entre la niebla.
El bosque vuelve a cerrarse sobre sí mismo como si no acabara de intervenir en una pelea que no le pertenecía. La lluvia se desliza por las hojas. La sangre de los vampiros D’Arcy se mezcla con el barro a nuestros pies. Lucien respira a mi lado, tenso, cubierto de heridas menores y de ese mal humor suyo que solo aparece cuando la ironía ya no le basta para tapar el peligro.
Y yo solo pienso en Génesi