Genesis
No sé cuánto tiempo pasa. La noche se hace más espesa. El castillo suena distinto cuando todos intentan no hacer ruido: puertas que se abren apenas, pasos contenidos, guardias cambiando de puesto, susurros que creen que no llegan a la torre.
Yo sigo despierta.
Voy de la cama a la ventana.
De la ventana al sillón.
Del sillón a la cama.
El cuerpo ya no me castiga como hace unas horas, pero sigue recordándome que no estoy bien. Me siento liviana de una forma mala. Como si algo en mí se hub