Génesis
No puedo dormir.
Otra vez.
Ya perdí la cuenta de cuántas noches paso así desde que llegué a este palacio. Pero esta es distinta. Peor. Más larga. Más afilada.
Cassian se fue.
Otra vez.
Y aunque me repetí mil veces que me daba igual, que no tenía derecho a sentir nada por un hombre que me compró, me mintió y me metió a la fuerza en una guerra que ni siquiera entiendo del todo, mi cuerpo no coopera con mis mentiras. El niño tampoco.
Estoy junto a la ventana, con la cortina apenas apartada