Cassian
Mi hermano está apoyado contra una de las columnas, con las manos en los bolsillos y una sonrisa que solo un ciego confundiría con cordialidad. Ha estado ahí lo suficiente como para vernos entrar. Quizá incluso para ver más de lo que me conviene.
Perfecto.
Génesis gira la cabeza hacia él y lo reconozco al instante en su expresión: desconfianza. Bien. Que la conserve.
—Lucien —digo sin moverme.
Mi hermano avanza despacio, elegante, impecable, con ese aire suyo de hombre que nunca parece