Cassian
El olor me golpea antes de que Helena regrese.
Sangre.
Humana.
Fresca.
Me pongo de pie tan rápido que la silla cae hacia atrás. Selene, que sigue junto a la mesa con esa sonrisa pulida que tanto detesto, apenas alcanza a fruncir el ceño antes de que yo ya esté en la puerta.
No necesito preguntar de quién es.
Lo sé.
Lo siento en el vínculo.
Un tirón brusco. Un vacío helado. Una alarma que me atraviesa el pecho con la violencia de un zarpazo.
Génesis.
La encuentro en el corredor, sostenid