Cassian
El tiempo deja de moverse como antes desde que Klaus llega a nuestras vidas.
No avanza en días.
Avanza en cambios.
En una nueva palabra que aprende a decir con esa voz pequeña y grave que a veces me resulta demasiado consciente para su edad. En la fuerza con que aprieta mis dedos. En la forma en que ya no se conforma con mirar el mundo desde brazos ajenos y exige tocarlo, arrastrarlo, dominarlo todo con su curiosidad feroz.
Y en cómo, una mañana, simplemente se pone de pie.
No como un b