Cassian
Voy hasta la mesa. Paso las páginas. No necesito leer mucho. Fechas. Notas. Rutas del bosque. Dolores del embarazo. Miedo al castillo. Miedo a mí.
Y entre esas páginas, una frase subrayada varias veces:
Lucien dice que aún hay una salida al norte.
Levanto la cabeza muy despacio.
Mi hermano no se aparta. Bien.
—Tú la ayudaste a huir.
No es pregunta.
Lucien apoya una mano en el respaldo de una silla y baja la vista al diario. No a mí.
—Sí.
El mundo se estrecha.
No grito. Peor. Mi voz sale