Cassian
Despierto antes del amanecer con el sabor de la rabia todavía en la boca.
No por la corte. No por Lucien. No por la presión de un reino entero que exige heredero como si yo no llevara siglos oyendo la misma condena.
Despierto pensando en una humana.
En la forma en que Génesis me mira después de conocer la verdad.
En ese odio limpio, feroz, casi hermoso, que me lanza como si pudiera herirme con él. No debería importarme.
No debería ocupar espacio en mi cabeza una mujer que traje aquí