Cassian
A su miedo. A su furia. A mí. Doy un paso más.
—¿Qué sentiste?
Ella baja la mano de inmediato, como si admitirlo fuera una derrota.
—Nada.
Miente mal.
—El embarazo ya está respondiendo.
—Cállate.
—No puedes correr de esto.
—Obsérvame intentarlo.
Se mueve hacia el costado, intentando esquivarme para lanzarse otra vez hacia la puerta.
La sujeto del brazo antes de que dé dos pasos.
El contacto me sacude más de lo debido. Su piel está tibia. Demasiado viva.
Ella forcejea, me golpea el pe