La cena transcurre envuelta en un ambiente sorprendentemente ameno. Y es que, desde que comenzaron a cenar pareciese como si, en un consenso silencioso, todos hubieran decidido ignorar a Johanna por completo. Hablan entre ellos con cordialidad y ríen suavemente, mientras, la mujer queda relegada a la periferia de la conversación, aunque intenta intervenir cada tanto sin demasiado éxito.
Lady Margaret observa todo desde su posición en la mesa, el brillo en su mirada varía entre atención social y